Transatlántico

Periódico de arte, cultura y desarrollo del Centro Cultural Parque de España/AECID, Rosario, Argentina.
Número 3, verano de 2008

"Sobre las tres virtudes del Buda". Esmalte, acrílico sobre chapadur. 0,60m x 1,22. (2007).

Leyendo-T


Indice

1

   

Aira en el Congreso de Literatura

2

 

El Congreso de Literatura

3

 

El futuro anterior

4

 

Cultura, economía e industrias culturales

5

 

Rosario-Cruz Alta 1995

6

 

Cabeza, corazón, estómago

7

 

El dibujante como extensión del lápiz

8

 

El escritor de frases comunes

9

 

La trama de la vida

10

 

Partida de las grandes líneas

11

 

Contratapa


Contratapa

De la libreta del director

Anticipos

Descargar Transatlántico nº3>

Descargar La trama de la vida>

 
Pintura

La trama de la vida

por Rodrigo Alonso.
“La trama de la vida (Sobre la ley de causalidad en el budismo de Nichiren)” Muestra de Emilio Torti curada por Rodrigo Alonso, en Galerías del CCPE/AECI hasta el 30 de diciembre de 2007.


A A lo largo del siglo XX, el universo plástico sufrió una serie de cambios profundos. Si hasta mediados de esa centuria hubo una preocupación particular por los sistemas de representación, la segunda mitad estuvo marcada por un ánimo de renovar no ya las formas sino el propio oficio y sentido de la pintura. Los numerosos campos experimentales abiertos, tanto en la reconfiguración de lo visual como en los modos de hacer, nos obligan a considerar hoy no sólo el producto de la actividad artística sino, principalmente, la práctica que ha conducido hasta él.

"Diagrama de un instante en reposo" Lápiz sobre tela. 0,60m x 0,60m (2003).

La obra de Emilio Torti es el resultado de una verdadera práctica. En ella se conjuga la exploración de un mundo de formas simbólicas con una conciencia existencial, derivada de la filosofía budista. Cada color, cada mancha, cada trazo responde a la voluntad explícita de poner de manifiesto —a través de los medios que ofrecen el dibujo y la pintura— un pensamiento que se brinda como un don al espectador. Torti cree en la capacidad de la obra artística para producir reflexión y transformar. Por eso, su trabajo es también una práctica de militancia a través de la imagen.

Animado por este objetivo, el artista se orienta a la presentación antes que a la representación. Su obra no es la traducción del mundo fenomenal o de la realidad aparente. En todo caso, expresa otro campo de fenómenos y realidades, uno que surge de la internación profunda en los mecanismos que, según su concepción existencial, rigen el universo, sus componentes y procesos. Cada línea establece un vínculo, cada círculo es pura potencialidad. Entre ellos se conforma un intrincado juego de relaciones que va dando consistencia a la totalidad de los acontecimientos plásticos.

Sus primeras series indagan los mecanismos que van configurando el terreno de lo posible. Mediante un sistema de composición simple y disciplinado, construye estructuras de círculos y segmentos de líneas que se conforman a cada instante, a partir del cúmulo de posibilidades que aparece al finalizar cada trazo. Las estructuras se van ampliando, invaden la tela, revelan la potencialidad formal de la superficie aparentemente vacía donde se instalan. En el budismo el vacío no existe. El juego de las líneas y los círculos pone en evidencia el fondo que parecía inexistente; figura y fondo coexisten, no hay exclusión sino convivencia integral.

"Sobre las tres virtudes del Buda" Esmalte sobre tela. 0,60m x 0,60m (2007).

La aparición del color supone un reto para esta práctica ascética. Los colores están cargados de asociaciones, no son simplemente elementos del vocabulario visual sino marcas culturales, emocionales e históricas. El color implica también su ausencia —el negro— y su convergencia en la integración del espectro lumínico —el blanco—. Varía cuando es línea, superficie o mancha, cuando se manifiesta solo y cuando debe convivir con otros, cuando se aplica por afinidad y cuando opera por contrastes. Todas estas vías, todos estos caminos abiertos son recorridos que, de una u otra manera, transita el artista. Porque el color también es potencialidad, y por lo tanto, acontecimiento y desafío.

En su serie más reciente, Torti asocia algunos colores, el blanco y el negro, a propiedades y valores. El verde corresponde a la compasión, el azul a la sabiduría, el rojo a la libertad. El blanco es la iluminación, la armonía de los tres colores previos —las tres virtudes del Buda—. El negro es la ignorancia, la negatividad, la ausencia de valores. Esto transforma cada obra en una indagación existencial, en un intento por conjurar un sistema espiritual a través de un trabajo con la materia, el lenguaje plástico, la percepción y la emoción.


"Sobre las tres virtudes del Buda" Esmalte, acrílico sobre chapadur. 0,60m x 1,22m (2007).

La confluencia de todos estos elementos configura un espacio donde causas y efectos dialogan en simultaneidad, donde teoría y práctica convergen en una propedéutica espiritual que el artista considera un deber ético de su práctica artística. Por esto, sus pinturas y dibujos no pueden verse únicamente como el resultado de una experimentación formal o un intento por ampliar el campo de las formas plásticas. En su hacer, en su trabajo constante, en su convicción y dedicación, descansa la clave de todo aquello que vemos en su obra, pero que, además, deberíamos intuir en lo que ella nos dice desde su potencialidad emocional, visual y metafórica. ≈


Emilio Torti nació en Rosario en 1952. Sus trabajos han sido exhibidos, además de Argentina, en Estados Unidos, Holanda, Venezuela y Panamá, entre otros países. Obtuvo en 1998 el premio de pintura del Salón Nacional de Rosario, Museo Municipal de Bellas Artes “Juan B. Castagnino”.


Cooperación ExteriorMinisterio de asuntos exteriores y de cooperación | AECIDMunicipalidad de RosarioCCPE | AECID Centro Cultural Parque de Espaņa