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\\ Índice \ Número 5, invierno de 2008
Arte de vanguardia
Artistas de
vanguardia
responden con
Tucumán Arde
por María Teresa Gramuglio y Nicolás Rosa.
A partir del año 1968 comenzaron a producirse dentro del
campo de la plástica argentina, una serie de hechos estéticos
que rompían con la pretendida actitud de vanguardia de los
artistas que realizaban su actividad dentro del Instituto Di Tella,
la institución que hasta ese momento se adjudicaba la facultad
de legislar y proponer nuevos modelos de acción, no sólo para
los artistas vinculados a ella, sino para todas las nuevas experiencias
plásticas que surgían en el país.
Estos hechos que irrumpieron en la decantada y exquisita atmósfera estetizante de las falsas experiencias vanguardistas
que se producían en las instituciones de la cultura oficial, fueron
connotando incipientemente el lineamiento de una nueva actitud
que conduciría a plantear el fenómeno artístico como una
acción positiva y real, tendiente a ejercer una modificación sobre
el medio que lo generaba.
Esta actitud apuntaba a manifestar los contenidos políticos
implícitos en toda obra de arte, y proponerlos como una carga
activa y violenta, para que la producción del artista se incorporara
a la realidad con una intención verdaderamente vanguardista
y por ende revolucionaria.Hechos estéticos que denunciaban
la crueldad de la guerra de Vietnam o la radical falsedad de
la política norteamericana indicaban directamente la necesidad
de crear no ya una relación de la obra y el medio, sino un objeto
artístico capaz de producir por sí mismo modificaciones que
adquieran la misma eficacia de un hecho político. El reconocimiento
de esta nueva concepción llevó a un grupo de artistas a
postular la creación estética como una acción colectiva y violenta
destruyendo el mito burgués de la individualidad del artista
y del carácter pasivo tradicionalmente adjudicado al arte. La
agresión intencionada llega a ser la forma del nuevo arte.
Violentar es poseer y destruir las viejas formas de un arte asentado
sobre la base de la propiedad individual y el goce personal
de la obra única. La violencia es, ahora, una acción creadora de
nuevos contenidos: destruye el sistema de la cultura oficial,
oponiéndole una cultura subversiva que integra el proceso
modificador, creando un arte verdaderamente revolucionario. El
arte revolucionario nace de una toma de conciencia de la realidad
actual del artista como individuo dentro del contexto político
y social que lo abarca.
El arte revolucionario propone el hecho estético como núcleo
donde se integran y unifican todos los elementos que conforman
la realidad humana: económicos, sociales, políticos; como una
integración de los aportes de las distintas disciplinas, eliminando
la separación entre artistas, intelectuales y técnicos, y como
una acción unitaria de todos ellos dirigida a modificar la totalidad
de la estructura social: es decir, un arte total.
El arte revolucionario acciona sobre la realidad mediante un
proceso de captación de los elementos que la componen a partir
de una lúcida concepción ideológica basada en los principios
de la racionalidad materialista.
El arte revolucionario, de esta manera, se presenta como
una forma parcial de la realidad que se integra dentro de la
realidad total, destruyendo la separación idealista entre la obra
y el mundo, en la medida en que cumple una verdadera acción
transformadora de las estructuras sociales: es decir, un arte
transformador.
El arte revolucionario es la manifestación de aquellos contenidos
políticos que luchan por destruir los caducos esquemas
culturales y estéticos de la sociedad burguesa, integrándose
con las fuerzas revolucionarias que combaten las formas de
la dependencia económica y la opresión clasista: es, por lo
tanto, un arte social.
La obra que realiza el Grupo de artistas de vanguardia es la
continuación de una serie de actos de agresión intencionada
contra instituciones y representantes de la cultura burguesa,
como por ejemplo la no participación y el boicot al Premio
Braque, instituido por el Servicio Cultural de la Embajada de
Francia, que culminó con la detención de varios artistas que
concretaron violentamente el rechazo.
La obra colectiva que se realiza se apoya en la actual situación
argentina, radicalizada en una de sus provincias más
pobres, Tucumán, sometida a una larga tradición de subdesarrollo
y opresión económica. El actual gobierno argentino, empeñado
en una nefasta política colonizante, ha procedido al cierre
de la mayoría de los ingenios azucareros tucumanos, resorte
vital de la economía de la provincia, esparciendo el hambre y la
desocupación, con todas las consecuencias sociales que ésta
acarrea. Un “Operativo Tucumán” elaborado por los economistas
del gobierno, intenta enmascarar esta desembozada agresión
a la clase obrera con un falso desarrollo económico basado
en la creación de nuevas o hipotéticas industrias financiadas
por capitales norteamericanos. La verdad que se oculta detrás
de este Operativo es la siguiente: se intenta la destrucción de un
real y explosivo gremialismo que abarca el noroeste argentino
mediante la disolución de los grupos obreros, atomizados en
pequeñas explotaciones industriales u obligados a emigrar a
otras zonas en busca de ocupación temporaria, mal remunerada
y sin estabilidad. Una de las graves consecuencias que este
hecho acarrea, es la disolución del núcleo familiar obrero, librado
a la improvisación y al azar para poder subsistir. La política
económica seguida por el gobierno en la provincia de Tucumán
tiene el carácter de experiencia piloto, con la que se intenta
comprobar el grado de resistencia de la población obrera para
que, subsecuentemente a una neutralización de la oposición
gremial, pueda ser trasladada a otras provincias que presentan
características económicas y sociales similares.
Este “Operativo Tucumán” se ve reforzado por un “operativo
silencio”, organizado por las instituciones del gobierno para
confundir, tergiversar y silenciar la grave situación tucumana,
al cual se ha plegado la llamada “prensa libre” por razones de
comunes intereses de clase.
Sobre esta situación, y asumiendo su responsabilidad de
artistas comprometidos con la realidad social que los incluye,
los artistas de vanguardia responden a este “operativo silencio” con la realización de la obra Tucumán Arde.
La obra consiste en la creación de un circuito sobreinformacional
para evidenciar la solapada deformación que los hechos
producidos en Tucumán sufren a través de los medios de información
y difusión que detentan el poder oficial y la clase burguesa.
Los medios de comunicación son poderosos elementosmediadores,
susceptibles de ser cargados de contenido diverso; de la realidad
y veracidad de los contenidos depende la influencia positiva
que estos medios producen en la sociedad. La información
sobre los hechos producidos en Tucumán vertida por el gobierno
y los medios oficiales tiende a mantener en el silencio el grave problema
social desencadenado por el cierre de los ingenios, y a
dar una falsa imagen de recuperación económica de la provincia
que los datos reales desmienten escandalosamente. Para recoger
estos datos y poner en evidencia la falaz contradicción del gobierno
y de la clase que los sustenta, el Grupo de artistas de vanguardia
viajó a Tucumán, acompañado de técnicos y especialistas, y
procedió a una verificación de la realidad social que se vive en la
provincia. El proceso de la acción de los artistas culminó con
una conferencia de prensa, donde hicieron público, y de manera
violenta, su repudio a la actuación de las autoridades oficiales y
a la complicidad de los medios culturales y de difusión que colaboran
en el mantenimiento de un estado social vergonzoso y
degradante para la población obrera tucumana. La acción de los
artistas fue realizada en colaboración con grupos estudiantiles y
obreros, que se integraron así a la materialización de la obra.
Los artistas viajaron a Tucumán con una amplia documentación
sobre los problemas económicos y sociales de la provincia
y un conocimiento detallado de toda la información que los
medios habían elaborado sobre los problemas tucumanos. Este último informe había sido sometido previamente a un análisis
crítico para medir el grado de tergiversación y desvirtuación
ejercido sobre los datos. En una segunda instancia se elaboró la
información recogida por los artistas y técnicos que serviría
para la realización de la muestra que se presenta en las
Centrales Obreras. Y finalmente, la información que los medios
han elaborado sobre la actuación de los artistas en Tucumán,
integrará el circuito informacional de la primera etapa.
La segunda parte de la obra es la presentación de toda la
información reunida sobre la situación y sobre la actuación de
los artistas en Tucumán, parte de la cual será difundida en sindicatos
y centros estudiantiles y culturales, así como la muestra
que en forma audiovisual y actuada se realiza en la CGT de los
Argentinos regional Rosario y posterior traslado a Buenos Aires.
El circuito sobreinformacional que tiene como intención
básica promover un proceso desalienante de la imagen de la
realidad tucumana elaborada por los medios de comunicación
de masas, tendrá su culminación en la tercera y última etapa al
provocar una información de tercer grado que será recogida y
formalizada en una publicación donde constarán todos los procesos
de concepción y realización de la obra y toda la documentación
producida junto con una evaluación final.
La posición adoptada por los artistas de vanguardia les exige
no incorporar sus obras a las instituciones oficiales de la cultura
burguesa, y les plantea la necesidad de trasladarlas a otro
contexto; esta muestra se realiza entonces en la CGT de los
Argentinos, por ser éste el organismo que nuclea a la clase que
está a la vanguardia de una lucha cuyos objetivos últimos comparten
los autores de esta obra.
Participan en esta obra: María Elvira de Arechavala, Beatriz Balvé,
Graciela Borthwick, Aldo Bortolotti, Graciela Carnevale, Jorge Cohen,
Rodolfo Elizalde, Noemí Escandell, Eduardo Favario, León Ferrari, Emilio
Ghilioni, Edmundo Giura, María Teresa Gramuglio, Martha Greiner,
Roberto Jacoby, José María Lavarello, Sara López Dupuy, Rubén Naranjo,
David de Nully Braun, Raúl Pérez Cantón, Oscar Pidustwa, Estella
Pomerantz, Norberto Puzzolo, Juan Pablo Renzi, Jaime Rippa, Nicolás
Rosa, Carlos Schork, Nora de Schork, Domingo J. A. Sapia, Roberto Zara.
Rosario-CGT de los Argentinos, 3 al 9 de noviembre de 1968. [2]
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